Política

¿A quién responde la «juventud antiprogresista»?

Conversamos con Juan Elman, periodista especializado en política, acerca de la corriente derechista que comienza a tomar fuerza entre la juventud.

 

 

MOD: ¿Qué rol tienen los jóvenes ligados a la derecha?

JE: Para conceptualizarlos los denomino como la “juventud antiprogresista”. Esa que reacciona hacia ciertos avances del progresismo que se manifiestan tanto en su materia cultural como en la económica. Lo que venimos viendo en las marchas anticuarentena o redes sociales es un fenómeno que tiene dos aristas: primero, es una radicalización de ciertos segmentos de la juventud de algunos jóvenes de 16 a 25 años. En segundo lugar, la irrupción de esos jóvenes que se autoperciben como liberales, como jóvenes de derecha que es una novedad en la historia reciente de Argentina, que no se identifica ni con el Frente de Todos ni con Juntos por el Cambio, y que han irrumpido en el espacio público. Tanto en las redes sociales como en la calle.

MOD: ¿Nunca hubo movimientos de jóvenes de derecha?

JE: Si hubo, pero no de esta manera. En la historia reciente podemos pensarlo tal vez a través de la UCEDE, pero éste fenómeno de derecha tiene ciertas características que son novedosas y que tienen que ver con los contexto global ya que es una irrupción de un movimiento juvenil radicalizado, que tiene mucho contacto con lo que hemos visto en la historia de los Estados Unidos, y también de Brasil. Recordemos que uno de los apoyos más fuertes de Bolsonaro son estos jóvenes menores de 25 años que dicen estar reaccionando contra el feminismo, contra las políticas progresistas, y eso en Argentina tiene cada vez más peso.

MOD: ¿Dónde lo ves más representado?

JE: Es un fenómeno de todo el país. Es un segmento de la juventud, hoy se ven encuestas donde se pregunta por la legalización del aborto, por ejemplo. La mayoría en este segmento está a favor. No estoy diciendo que la juventud se está haciendo antiprogresista, lo que digo es que así como una gran parte de la juventud está manifestando opiniones progresistas, hay una parte minoritario que está reaccionando a eso de algún modo. Y son más radicales.

MOD: ¿Los vinculás con algún sector en particular?

JE: En lo económico es ese discurso libertario, que se identifica mucho con Javier Milei, por ejemplo. Que se construye en oposición al consenso keinesianista o políticas redistributivas, donde ahí el problema le cabe tanto al kirchnerismo como a cambiemos. Por eso Marcos Peña es una figura de odio, ya que la idea de gradualismo para ellos es un síntoma más de cómo en la cuestión económica no hay grieta.

La otra arista, que me parece más significativa desde lo identitario, es la cultural. Ahí juega esto del antifeminismo. Con la Ley del Aborto y la ola de escraches que hubo a partir de la denuncia de Thelma Fardín, que desbordó muchísimo en la juventud. Eso fue un fenómeno que también fue muy significativo para esta construcción de este movimiento, que en lo cultural se manifiesta antifeminista, donde se observa que un sector de Juntos por el Cambio también adhiere a este consenso del pañuelo verde y lenguaje inclusivo.

MOD: Hay que ver qué fuerza electoral tiene, si en la próxima elección legislativa empieza a crecer.

JE: Creo que para eso es prematuro. Creo que hoy no está tan claro cómo se va a dar y hasta desconfío un poco en el peso electoral. Lo que sí, y es importante, es que tienen cierta irrupción en el espacio público, que hacen que estén presentes en la discusión pública. Cualquier persona que hoy usa Twitter piensa que está colmado por esta juventud de derecha que instala un hashtag por día. De repente ve que tienen cierto poder de movilización y son importantes para difundir el mensaje con lo cual, al margen del peso electoral, ya están teniendo peso en la discusión pública.

MOD: Los libertarios van en contra de cualquier límite que se les quiera poner, básicamente…

JE: La cuarentena fue un espacio propicio para eso. Acá se trata mucho de articular expresiones más libertarias, otras más conservadoras o nacionalistas. En ese sentido la cuarentena les dio una narrativa común, esta idea del gobierno que quiere secuestrarles las libertades individuales. El marco de la cuarentena profundizó este fenómeno, les dio una nueva narrativa que también se ha visto en otras partes del mundo.

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