Sobre el límite a los cambios de obras sociales

Adolfo Rubinstein: “Es la vuelta a un sistema absolutamente ineficiente”

El ex Ministro de Salud habló con María O’Donnell sobre el decreto que obliga a los trabajadores a permanecer en las obras sociales por al menos un año.

 

MOD: ¿Cuánto va a afectar la situación de las personas que estén obligadas a ir a su obra social de acuerdo a la actividad?

AR: El decreto de regulación de 1996 lo que permite es a cada trabajador llevar su aporte a otra obra social, dentro del Sistema Nacional de Obras Sociales, hasta ese momento estabas cautivo y no podías migrar de una a otra. Desde ese entonces, podías llevar hasta el 90% de tu aporte social y, en principio, se generaba un sistema donde las obras sociales empezaban a responder mejor de acuerdo a las necesidades y demandas de sus beneficiarios, transformándose en un sistema más eficiente y de libre elección.

Eso generaba una suerte de competencia dentro del mercado de las obres sociales, esto fue inicialmente resistido por los sindicatos porque amenazaba a las obras sociales pequeñas. De hecho hubo un cierto ‘descreme’, una erosión de lo que podríamos llamar el sistema solidario de las obras sociales.

Hay de 6 a 7 millones de beneficiarios que hoy tienen empresas de medicina prepaga de los cuales, más de 4 millones provienen de la seguridad social. Es decir que conservan la obra social pero reciben los servicios de una prepaga.

MOD: ¿Eso lo van a mantener?

AR: La segunda parte es más complicada. El 70% de las más de 290 obras sociales nacionales son, desde el punto de vista prestacional y financiero, inviables. Tienen menos de 30 mil beneficiarios, que es el número mínimo que tienen que tener como fondo estable para poder bancar las prestaciones que necesitan sus beneficiarios.

El 70% están de algún modo subsidiadas con subsidios automáticos absolutamente distorsivos que lo que hacen es perpetuar estas ineficiencias, y esto se hace así porque son cajas políticas de los sindicatos. Cuando quisimos modificar esta situación, hicieron lo imposible para poder llegar a un acuerdo con la CGT para lograr una consolidación de las obras sociales.

Ahora se ha hecho un retroceso. Afecta a los trabajadores nuevos, en relación de dependencia, pero sabemos que puede ser el inicio de algo que vuelva a un sistema absolutamente ineficiente donde la población está cautiva y con un déficit de atención, porque ese 70% de obras sociales chicas que no tienen siquiera un pull de beneficiarios suficientes para poder administrar adecuadamente la atención de los problemas de salud, hacen que esa gente se atienda en el sector público. Con lo cual, termina siendo un subsidio cruzado de seguridad social al sector público. Eso es un sistema ineficiente y malo.

MOD: ¿Qué opinás sobre la Ley de Etiquetado?

AR: La verdad que estoy muy contento, es un paso adelante para abordar uno de los problemas de la Argentina: el sobrepeso y la obesidad. Fue uno de los temas prioritarios y hay que reconocer que Macri estaba interesando en el tema del sobrepeso y la obesidad, pero había que dar pasos más audaces en ese momento.

La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) ponía palos en la rueda permanentemente, aun sabiendo que esto se iba a venir. No es que sorprenda que salga el dictamen y se sancione pronto la ley, porque es algo que ya está ocurriendo en distintas partes del mundo.

Hay algo importante para destacar, que es el hecho que este es un proyecto que tuvo el consenso del oficialismo y de la oposición en el Senado. Si hay alguna responsabilidad y función del Estado, es informar adecuadamente para que el consumidor sepa qué está comprando.

 

Fuente: De acá en más – FM Urbana Play 104.3

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