Pobreza en Argentina

Agustín Salvia: «Esto deja una marca estructural en los jóvenes»

Conversamos con el investigador del CONICET y director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que analizó el nuevo índice dado a conocer por el Gobierno nacional.

 

MOD: ¿Qué reflexión tenés a partir de los índices de la pobreza? Cuando uno mira ese 40,9% del primer semestre se alarma, pero la situación es más grave en el segundo trimestre donde ese número llega a 47,2%.

AS: Sí y dentro de ese número hay un 13,6% de población en situación de pobreza extrema. Para el segundo trimestre las familias que ganaban 18 mil pesos quedaron en la indigencia y los que ganan por debajo de 42 mil pesos pasaron a ser pobres.

MOD: ¿O sea que hay 13% de los argentinos que viven con menos de 18 mil pesos al mes?

AS: Exactamente. Evaluemos que interanualmente esta situación llegaba al 8% en el segundo trimestre del año 2019 y que la pobreza para ese segundo trimestre alcanzaba al 36% de la población. Lo que hemos tenido ahora es un aumento de la pobreza de más de 10 puntos porcentuales, si uno lo mira interanualmente. La indigencia creció en unos cuatro o cinco puntos.

Teníamos valores muy complicados, no es cierto que la pandemia nos puso contra las cuerdas porque ya estábamos ahí desde el punto de vista social. Lo que sí es cierto es que la pandemia lo ha venido a agravar. Es la pandemia y la política necesaria de aislamiento lo que provoca una parálisis económica casi global, aunque sectorizada dependiendo el tipo de sector.

Lo que ha ocurrido en este proceso es que se empobrecieron las clases medias bajas de cuenta propias independientes o informales, porque tuvieron una caída abrupta en su nivel de empleo, actividad e ingresos. Entre tres y cuatro millones de personas perdieron su empleo en este trimestre o no recibieron ingresos. Es decir que bajó un 20% la tasa de empleos en Argentina, esto significó que entre 3,6 o 3,9 millones de personas, dependiendo la proyección que se haga en términos de la población ocupada, son casi cuatro millones de personas que perdieron su trabajo.

MOD: Este número de la pobreza lo que refleja es la pérdida de ingresos para este sector…

AS: Exactamente. Tiene que ver ya no con un componente inflacionario o que no ha crecido el empleo, sino que hubo pérdida absoluta de empleo o trabajo, lo cual afectó fuertemente a una clase media que no era pobre ni dependía de los programas sociales, sino que dependía de su trabajo y cayó en su pobreza. Por más que eventualmente hayan recibido el IFE, esos 10 mil pesos cada dos meses no vienen a compensar un salario de 45/50 mil pesos por mes. Esa población que tenía ese nivel de salario cae bruscamente en la pobreza.

Al mismo tiempo los pobres no indigentes en realidad pierden su trabajo y caen en la situación de indigencia. Asimismo hay poblaciones indigentes que dependían de los programas sociales pero no podían salir de la indigencia con esos programas. Estos movimientos lo que muestran es una nueva crisis y la situación económica no se muestra tan benévola como para pensar que en los próximos meses se va a recuperar de forma importante. Algo se está recuperando cuando se libera un poco la cuarentena, pero esto no recupera un trimestre que fue muy complicado. Eventualmente la pobreza estará bajando algunos puntos, pero vamos a tener un piso de la pobreza estructural más alto del que ya teníamos.

MOD: Esta suba interanual se explica por estos cuatro millones de personas que quedan inactivas con la pandemia y arman una nueva capa de pobres que vivía del «cuentapropismo» y ahora caen en la línea de pobreza.

AS: Sí, o que no era asalariado sino que estaba precarizados. Este segmento es el que no cuenta claramente con un proceso de recuperación.

MOD: ¿Qué pasa con los niños que más de la mitad de los menores de 14 años viven en un hogar pobre?

AS: Lo que es importante identificar es que cuando se mide de 0 a 14 años da ese dato, pero cuando se mide a 0 a 17 la situación es peor porque supera el 60%. Lo que tuvo Argentina fue un fuerte impacto en hogares que no tenían niños y que no recibieron ningún tipo de beneficios como el AUH o IFE. Poblaciones de adolescentes y jóvenes que cayeron más fuertemente.

Cuando uno mira la comparación verá que adolescentes y jóvenes tienen una población en la pobreza que va en incremento. Lo que está ocurriendo es que ya tenemos más del 60% y eso está hablando de más de seis millones de niños en hogares que no garantizan lo necesario para su funcionamiento básico. Si a eso le sumás que los sectores más pobres no han tenido servicios educativos, procesos de recreación ni sistemas de integración funcionando para adolescentes o de contención, obviamente que esa es una población fuertemente golpeada que otros segmentos sociales en este contexto. Esto deja una marca estructural.

MOD: El tercer año de colegio es donde se produce la mayor cantidad de deserción escolar, si no están pudiendo ir a las escuelas, recuperarlos dentro del sistema escolar será un desafío dificilísimo.

AS: Además del aumento de la desigualdad en términos de integración social. Ya no es solamente por el acceso al conocimiento sino también por la posibilidad de integración, de que se sientan contenidos. La crisis golpeó fuerte en ese sentido. Así como hay que pensar en un proceso de recuperación del empleo en la construcción, los servicios o el turismo, la educación sería un punto crucial para garantizar que justamente la base social que es la infancia pueda ser reincorporada a un sistema educativo golpeado. Hoy por hoy la escuela constituiría un componente muy importante.

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