Política

Cristina hizo estallar la incertidumbre en el seno interno del Gobierno

Es inevitable hablar de Cristina Fernández de Kirchner, porque el acto que protagonizó junto a Alberto Fernández, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner en el Estadio Único de La Plata el viernes fue como un terremoto dentro del Gobierno nacional que todavía está tratando de acomodar las piezas.

Hay algo que sucede cuando CFK y Alberto Fernández no se muestran juntos, y son las especulaciones del por qué no lo están. A la vez cuando se muestran, como en este caso que trató de ser una postal de la unidad del Frente de Todos, lo que genera a partir del discurso que tuvo la Vicepresidenta fue una enorme cantidad de preguntas acerca de cuán de acuerdo están. Sobre todo CFK con el Presidente, y por qué le marca las cuestiones que tiene para hacerlo de manera pública, del modo que lo hizo en el escenario del Estadio Único de La Plata.

En primer lugar volvió a emprender contra funcionarios y funcionarias del gabinete nacional, sin identificarlos como ya lo había hecho días atrás a través de una carta en la que señalaba que había algunos de ellos que «no funcionaban». Esta vez fue bastante duro su discurso. «Busquen otro laburo», les dijo a los ministros de Alberto Fernández designados por él.

El Gobierno trató de poner un poco de paños fríos, pero ayer Máximo Kirchner participó de un encuentro por Zoom y comparó esta situación al decir que «es como la Fórmula 1 cuando salen a correr con sol y de repente llueve y hay que ir a boxes a cambiar los neumáticos». Es decir, que con la llegada de la pandemia, el gabinete que había pensado Alberto Fernández quizás mostró que ya no funciona y que hay que hacerle cambios. ¿A quién están pidiendo sacar? Es la gran pregunta.

Se habla mucho de Marcela Losardo, ministra de Justicia que es la mano derecha de Alberto Fernández y fue su socia en el pasado. Es de su íntima amistad. Se habla también de Paula Español, la secretaria de Comercio Interior, o de Matías Kulfas, ministro de la Producción que fue muy crítico del último gobierno de CFK en materia económica.

Cristina Kirchner dijo algo notable también: «si ganamos la elección no es solamente porque nos juntamos. Ganamos la elección porque había un buen recuerdo de los 12 años y medio de gobierno que tuvimos». Entonces podemos considerar que ella vino a reivindicar la política económica.

Generan un ruido fenomenal cuando pasa esto, cuando CFK reta en público al Presidente de la Nación. ¿De quién habla?

Vale recordar que toda la quita de fondos a CABA arrancó cuando CFK dijo, durante un acto en La Matanza, que la Ciudad tenía jardines colgantes y La Matanza no tenía cloacas. Ella también se refirió al tema como dando a entender que todavía faltan algunos capítulos en este litigio con CABA al asegurar que «esos hospitales tendrían que estar en otra parte», en referencia a la cantidad de dinero que tiene CABA para invertir en infraestructura para la salud pública.

Si los habitantes del Conurbano se atienden en los hospitales porteños es porque la Ciudad, por la forma que tienen las grandes capitales, recibe o recibía diariamente a tres millones de habitantes que ingresaban a la Ciudad para ir a trabajar. Ese flujo que le genera a CABA ingresos es lo que hace que esto ocurra, porque la Ciudad tiene mejores prestaciones médicas que la Provincia.

CFK hizo un diagnóstico importante y real, que tiene que ver con que el sistema de salud de la Argentina invierte mucho, gasta mucho dinero, y como hay solapados muchos sistemas de salud a través de prepagas y obras sociales municipales y provinciales, esa gran cantidad de actores que intervienen hace que el gasto sea bastante ineficiente. ¿Qué va a proponer CFK como solución al problema?, no lo sabemos. Pero ella aparece también marcándole la cancha respecto a cómo tiene que ser el plan económico el año que viene.

«No quiero que ese crecimiento se lo queden tres vivos. La tarea fundamental del año que viene será alinear salarios y jubilaciones, precios de todos los alimentos, y tarifas. Argentina es ese extraño lugar donde mueren todas las teorías económicas», dijo. El Gobierno está intentando descongelar tarifas, a partir del 31 de marzo, porque Martín Guzmán quiere cuidar el déficit fiscal y sostiene que si estas se mantienen constantes como se mantuvieron durante 10 años en el gobierno de CFK y Néstor Kirchner, con todos los problemas que eso trajo haciendo que haya que importar combustibles y faltaran dólares, va a volver a suceder lo mismo.

¿Qué pasó? El ente regulador que tiene que intervenir en esto está a cargo de un funcionario del kirchnerismo de extrema confianza de Julio de Vido y se llama Federico Bernal. Entonces la pregunta es ¿va a haber una puja donde este sector del kirchnerismo va a buscar frenar la suba de tarifas tal como la tenía prevista Martín Guzmán para tratar de achicar el déficit y pensar una economía distinta a la que tuvo sobre todo el último mandato de CFK que, por ejemplo, fue muy criticado en un libro que escribió el propio Matías Kulfas?

Es muy serio lo que pasó el viernes en La Plata porque le marcó cuestiones del Gabinete y de política económica que abren la pregunta acerca de cómo van a convivir y cuál de los dos modelos en pugna van a terminar ganando la agenda pública.

Nadie pide la solución que le dio Macri. Subir de un día para el otro las tarifas de manera brutal, no es eso. Lo que sucede es que la Argentina se va de un extremo a otro: Diez años de tarifas congeladas o te rompo el bolsillo. Tiene que haber algún punto medio en todo eso.

Ahora el Gobierno sacó un decreto por el cual las telecomunicaciones, donde ahora Clarín se ha vuelto un jugador fundamental, las congela y las convierte en servicios públicos. Esto obliga a tener que pedirle permiso al Gobierno para aumentar las tarifas de telefonía celular, internet y cable. ¿Qué pasó? Le dieron un aumento muy por debajo de lo que pedían estas empresas, que fue un 5% nada más, pero además las van a obligar a dar un servicio universal para quienes tienen planes sociales. Algo así como las tarifas sociales de las telecomunicaciones. Mientras tanto, las empresas dicen que esto va a afectar la calidad del servicio y las inversiones que tenían previstas.

Como consecuencia la pregunta es, ¿vuelve la regulación de tal manera que vamos a terminar con este tipo de problemas que llevaron a los cuello de botella del último gobierno de CFK? La verdad es que generó muchísima incertidumbre y desazón dentro de muchos de los funcionarios de Alberto Fernández que no saben hacia dónde va el gobierno o si van a poder imponer el rumbo que tenían pensado imponerle.

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