El estadounidense Mauricio Claver-Carone quedó al frente del ente.

¿Cuánto afectará a la Argentina la nueva presidencia del BID?

Hablamos con Juan Gabriel Tokatlian, vicerrector y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella, acerca de la elección que designó como titular del Banco Interamericano de Desarrollo al estadounidense Mauricio Claver-Carone.

 

MOD: ¿Por qué te parece una pésima noticia que el candidato de Donald Trump haya sido elegido como presidente del BID?

JGT: Por varias razones. La primera es porque cuando uno va a los orígenes del BID en 1959 y lee las minutas de todos los debates de aquél momento, había un pacto político tácito: Que el BID se creaba y fijaba en Washington DC, pero que la presidencia quedaba para a América Latina como una suerte de búsqueda de equilibrio o mejoramiento de la relación bilateral con la región. Esto sucedió después del auspicio del golpe de Estado del ’54 en Guatemala, es decir que hubo todo un contexto que llevó a potenciar una forma de interacción más equilibrada entre Estados Unidos y la región, lo que en este caso se rompió.

En segundo lugar el BID ha tenido una conducción técnica que ha sido históricamente impecable, nunca ha habido ninguna dificultad de ningún tipo. El banco nunca, bajo la presidencia de un latinoamericano, afectó a los Estados Unidos sino que hizo lo que hacen los bancos, es decir proveer créditos y préstamos en condiciones rigurosas y positivas. Eso ahora tiene el espíritu de cambiar, en el sentido que bajo la presidencia de alguien como Mauricio Claver-Carone tendrá una mirada perfectamente ideológica, que seguramente se va a dirigir a forzar la condicionalidad en el otorgamiento de créditos, con la mira puesta en limitar o contener la proyección de China en materia comercial y de inversión en la región. Nada de esto nos ayuda mucho, erosiona la relación de confianza entre EEUU y la región, y por otro lado deja sin el único presidente que siempre fue latinoamericano en términos del sistema financiero internacional.

MOD: ¿Considerás que es una forma que tiene Donald Trump de tratar de frenar la influencia china en América Latina?

JGT: No tengo la menor duda que es eso. Aquí otra vez valen las comparaciones: cuando se creó el BID, Estados Unidos también creó una serie de instituciones financieras propias. El Banco de Exportación e Importación, la OPIC que daba créditos a los exportadores, y se creó un conjunto de instrumentos financieros propios de EEUU que se volcaron junto a los del BID a la región para promover inversiones e intereses de los estadounidenses.

Es obvio que en la última década ha crecido en toda la región, particularmente en Sudamérica, la proyección económica, comercial y financiera de China. Esto que China ha llamado la iniciativa de la franja y la ruta, que tiene 138 países que ya han suscrito acuerdos bilaterales con ellos para grandes proyectos de infraestructura, ya ha sido firmado por 18 países de América Latina. Su presencia, proyección e incidencia es notable.

Lo que aquí ha venido sucediendo es por un lado un relativo desdén de la comunidad de negocios de Estados Unidos en relación a la Argentina, que no es un problema de China o del BID, es un problema de EEUU. En segundo lugar las limitaciones financieras que los norteamericanos se han autodado para proyectar y reforzar a su sector empresarial para que haga grandes inversiones y proyectos por fuera del suelo norteamericano. Entonces esta iniciativa es claramente limitar y contener a China, pero es producto de errores vacíos o cambios en Estados Unidos más que una presencia omnicomprensiva y decisiva de China. Los orientales están acá, van a seguir estando, la competencia entre las dos potencias va a seguir aumentando y el control del BID por parte de un estadounidense no va a modificar sustantivamente esto.

MOD: ¿Cómo queda Argentina después de haberse opuesto a Claver-Carone?

JGT: Diría que en principio no habrá consecuencias. A mi entender las opciones que se presentaban cuando imprevistamente apareció un candidato de EEUU fueron: en primer lugar el reglamento del BID, que implica que se puede posponer formalmente una elección si hay un 50% de votos que así se lo piden al presidente del Banco. ¿Se iba a juntar esa cantidad en algún momento? Imposible e improbable. La segunda opción era generar un 25% de votos para no dar quorum el día de la elección, es decir el pasado sábado 12 de septiembre, que es de enorme dificultad de lograr y hubiese sido un acto que Washington hubiera tomado como una hostilidad, además que esto exige un nivel de coordinación, confianza y seguridad de que nadie iba a encender la computadora en ese momento para entrar en el Zoom. Eso tenía posibilidades bajísimas. Como tercera opción estaba el hecho de seguir manteniendo un candidato. Bueno, ciertamente hubiera recibido escasos votos porque nunca hubo un programa argentino paralelo al programa de Claver-Carone. Entonces, hubiera sido una derrota colosal.

Así que quedó otra alternativa: la abstención. Se consiguieron 16 países que se pronunciaron por este cause, estoy seguro que Gustavo Béliz no hubiera conseguido esa cantidad de votos. Claver-Carone fue el único candidato, la otra vez que sucedió algo así fue en el 2015 cuando Luis Alberto Moreno fue el que recibió el 96% de los votos. Claver-Carone, con el respaldo de los Estados Unidos y el acompañamiento de Colombia y Brasil, recibió el 66%. Entonces tampoco podemos considerarla como una elección magnifica.

¿Qué expresa esto? mucha insatisfacción respecto a los Estados Unidos en la región, pero no creo que afecte a la Argentina, porque de la misma manera que el tesoro de los EEUU acompañó el proceso de la negociación de los bonistas -la administración Trump no hizo nada para obstaculizar la negociación que se selló con ellos-, no habría razón ahora para que el Fondo Monetario haga lo propio, No creo que con Trump o con Joe Biden vaya a funcionar una represalia contra la Argentina.

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