Educación

Dolores Reyes: «Necesitamos que todos los gobiernos tomen a los chicos como prioridad»

Conversamos con la autora del libro «Cometierra» y docente en la escuela 41 de Pablo Podestá, sobre la situación educativa durante la pandemia.

 

MOD: ¿Cómo ves lo que fue el año respecto a la conectividad de los chicos y su relación con la escuela?

DR: Lo que hace interesante a todo esto es la cuestión de la conectividad, no solo de los docentes sino de todos los alumnos. Las estrategias que hemos llevado a cabo en la escuela fueron hacer Zoom semanales, como han hecho muchos. El tema es que no todos los alumnos pueden conectarse, porque es irrisorio pensar que en la provincia de Buenos Aires donde el 55% de los niños y adolescentes son pobres, van a tener internet, Wifi o computadora. Esto no sucede para nada. Lo que se hace entonces es, al que puede conectarse, se les mandan las actividades por WhatsApp. Para el que no, nos reunimos una vez por semana para entregarle mercadería –asistencia alimentaria- y los cuadernillos que arman los docentes, con fotocopias que abrochan y preparan para darlas y luego hacer las correcciones.

Todo este proceso, el de buscar estrategias, también está recayendo sobre los docentes. Uno trata de llegar a esos alumnos de la forma que sea, pero es difícil porque tampoco estábamos preparados para hacerlo.

MOD: Claro, porque además se trata de chicos que no tienen la posibilidad de recibir su tarea por WhatsApp…

DR: Hay muchísimos chicos en estas condiciones. Pero hay muchos que no tienen ni agua corriente, que viven en asentamientos. En la escuela tenemos el barrio «La Esperanza» de donde vienen muchísimos de nuestros alumnos que viven en un estado de terrible precariedad. A veces hablar que en esas casas van a estar conectándose por Zoom es obviamente imposible. Muchos se prestan el celular y se mandan las tareas o explicaciones. Nosotros nos hemos ofrecido a leer cuentos que enviamos por WhatsApp y también se les mandan esos cuadernillos de los que te hablaba.

Es súper difícil, pero quiero dejar algo en claro porque me dolieron mucho las declaraciones de la ministra Acuña, todo esto está recayendo absolutamente sobre los docentes. Y tengo el conocimiento directo del enorme esfuerzo que están haciendo los que realmente están enseñando en pandemia.

MOD: Me ha preocupado mucho que las escuelas hayan estado cerradas este año tan rápidamente y que no se hable de cómo será la vuelta a clases presenciales.

DR: Es una preocupación. Vamos a las escuelas para ver cómo llegamos a todas esas familias. Es verdad que hay problemas que exceden a lo educativo, me preocupa muchísimo que mis alumnos no tengan casas, luz eléctrica o acceso a los derechos básicos que están incorporados en la Constitución Nacional. De eso no se está hablando mucho, cuando un Gobierno atrás del otro promete la reducción de la pobreza, mientras en las infancias eso sube drásticamente.

MOD: ¿Y qué fue lo que te «dolió mucho» de las declaraciones de Acuña?

DR: Por un lado ese ninguneo a los docentes, de calificarnos de «fracasados» en otras carreras. Me recibí a los 19 con 9.48 de promedio y embarazada de mi tercera hija. Y por el otro todo lo que me dio las aulas, en mi novela está todo ese ida y vuelta ahí, el sentarse y conocer al otro. Estamos hablando de la educación, como si solo fuera pensar actividades, y hay tanto del contacto humano ahí, del escuchar a un niño o adolescente y sus respuestas.

Muchas veces los chicos me dicen «me enseñaste a escribir», «nos leías cuentos». He trabajado a través de cuentos que quizás no estaban incorporados a los programas, pero lo hice para ayudarlos a salir de situaciones como la violencia familiar. La docencia no puede lograr este ida y vuelta con la pandemia, hacemos lo que podemos y con las herramientas que tenemos.

Muchos alumnos se desplazan muchísimo para ir a las escuelas, porque además de la parte educativa tienen el desayuno, comedor y toda esta parte de contención.

MOD: Lo que más prejuicioso me pareció de todo lo que dijo Acuña es la idea del bajo nivel socioeconómico como limitante para transmitir el bagaje cultural.

DR: Altamente prejuicioso, como si las clases populares no tuvieran cultura propia. Habría que ver qué pasa con las clases altas y por otro lado, Acuña también habló de la militancia. Ahí me parece que se le acabó el marketing del discurso. Porque ella ataca desde hace años a los docentes de Capital Federal con una propuesta que viene siendo resistida por todos, y como no pudo implementarla dice lo que dice.

MOD: Me gustaría que cerraras vos contando cómo te sentís siendo una docente con tanta vocación que sufre la realidad de los chicos y chicas de las escuelas…

DR: Algo que me motivó a escribir la novela y que siempre lo tengo ahí como un foco de atención y preocupación, es qué les estamos ofreciendo a los chicos. No solo en cuanto a educación y calidad educativa que para mí es central, sino también en el acceso a cualquier otro tipo de oportunidades. ¿Qué es lo que les ofrecemos como sociedad de adultos a nuestros menores de edad? Trabajo precarizado, vivienda precarizada, educación como se puede. Muchas veces ellos terminan dejando porque no pueden sostener incluso el día a día presencial. Tengo infinidad de alumnos que han ido a trabajar a frigoríficos 14 horas por día y han tenido que dejar. Los he visto volver, asomarse por la ventana y extrañar el tiempo que eran alumnos. Para todos esos chicos necesitamos que todos los gobiernos empiecen a tomarlos realmente como prioridad, no solo para las campañas políticas.

Comentarios
×

Subscribite a Arteria

para recibir nuestras noticias
[yikes-mailchimp form="1"]
Share This