Política

El futuro de Guzmán (y de la coalición de gobierno) en riesgo

La editorial, por María O’Donnell.

 

Alberto Fernández tiene en los ministros Martín Guzmán y Matías Kulfas, de Economía y Producción, a dos funcionarios que no son totalmente aceptados por el kirchnerismo, básicamente, porque tienen una visión crítica de lo que fue la gestión económica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Una de las cuestiones sobre la cual Guzmán viene insistiendo es en no hacer que el peso de los subsidios de los servicios públicos sea muy grande sobre el presupuesto nacional, como lo fue durante los gobiernos de CFK. Entre otras cuestiones, porque hay una gran parte de ese subsidio que va a la clase media y alta que no lo necesita. Además, porque un mayor consumo genera más demanda y la necesidad de importar energía con dólares que en la Argentina escasean.

Guzmán había mandado al Congreso Nacional un presupuesto que asignaba la misma cantidad de pesos para subsidios que el año pasado. Pero como hay inflación, esa diferencia tendría que financiarse vía aumento de tarifas y servicios públicos.

¿De cuánto tiene que ser ese aumento? Eso fue lo que empezó a tensar la relación entre Guzmán y el Instituto Patria y La Cámpora. Es decir, con Cristina Kirchner y con Máximo Kirchner.

El Ministro de Economía insistió y dijo que iban a haber dos aumentos en el año. El primero sería igual para todos, mientras que el segundo sería segmentado de acuerdo a aquellos que pueden o no pagar más y que los dos juntos serían superiores a los dos dígitos.

Al mismo tiempo, Federico Bernal, titular del ENARGAS, y Federico Basualdo, subsecretario de Energía, vienen hace rato disintiendo públicamente con Guzmán: defienden que haya un único aumento y de un dígito.

Una cosa es que lo diga el titular del ENARGAS, un ente de control con cierta independencia, y otra es que quien contradiga al ministro sea un subsecretario, un funcionario que está cuatro escalones debajo de Guzmán.

Para poner fin a esta suerte de “insubordinación” Guzmán se reunió con Alberto Fernández, impulsó el primer aumento de la electricidad del año, de un 9% y acordó remover a Basualdo. Según cuentan puertas adentro del Ministerio de Economía, esto fue avalado por el Presidente, que a su vez habría hablado -o tal vez no- con Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, Basualdo resistió y el Instituto Patria salió en su defensa. Guzmán se encuentra ahora intentado -sin éxito- echar a alguien que está cuatro escalones por debajo suyo.

Hay una nota del fin de semana de Horacio Verbitsky, allegado al kirchnerismo, que acusa a Guzmán de estar defendiendo intereses de las empresas eléctricas, y también dice que la relación entre el Ministro de Economía y la Vicepresidenta, que supo ser muy buena, está muy fría. Además dice que Basualdo es un funcionario de extrema confianza de Máximo Kirchner y que es inadmisible que se lo trate de esta manera.

Muchos creen en el Ministerio de Economía que si Guzmán no puede echar a alguien que está cuatro escalones por debajo de él, entonces tendría que ser él mismo quien debía irse. El grado de debilidad al que queda expuesto Guzmán es gigantesco, pero la gran pregunta es ¿Quién decide qué rumbo tiene el gobierno de Alberto Fernández?

Si estás negociando con el Fondo Monetario Internacional y Guzmán dice que hay que cumplir la pauta para achicar el déficit, pero cuando propone una medida La Cámpora interviene, las preguntas que surgen entonces son: ¿Qué política económica tiene Alberto Fernández realmente? ¿Quién manda? ¿Qué pasa en el Senado con el poder de Cristina Kirchner y hasta dónde está poniendo obstáculos al plan de Guzmán?

Está claro que al Ministro de Economía lo ven cada vez con más desconfianza. La semana pasada salió un documento de los senadores del Frente de Todos, firmado por Oscar Parrilli y gente muy cercana a Cristina Kirchner, en el que remarcan que la plata que le corresponde a Argentina como parte de la repartija que está haciendo el FMI entre los países miembros dada la pandemia, debería usarse para enfrentar la emergencia del coronavirus y no para pagar deuda. Guzmán tiene previsto usar esos fondos para pagar deuda.

Las cosas se complicaron aún más con la decisión del gobernador de Axel Killof, habitualmente muy reacio a opinar de temas ajenos a su agenda de provincia de Buenos Aires, de salir a respaldar a Basualdo, a quien calificó como un gran funcionario. Y consideró, además, que el aumento del 9% ya es suficiente para todo el año.

Hay un mar de fondo terrible que pone en juego, de verdad y por primera vez, la continuidad de la coalición de Gobierno. Pero, sobre todo, pone en signo de interrogación cuál es, cual será, la política económica de este Gobierno.

De Acá en Más – Radio FM Urbana 104.3

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