Femicidio

«Silva Saravia es prácticamente invisibilizada por los medios»

Conversamos con Gabriela Rangel, directora artística del MALBA, sobre el femicidio de su amiga.

 

MOD: ¿Cómo conociste a Silvia?

GR: La conocí porque fui directora y curadora del programa de Artes Visuales de la American Society en 2004 hasta el año pasado, cuando llegué a Argentina a ser directora artística de MALBA, a finales de agosto. Silvia se acercó a mí porque a ella siempre le interesó el arte y quería hacer filantropía en Estados Unidos. Alguien me la presentó y ella quería ayudarme en aquellos proyectos que yo desarrollara con el arte argentino en Nueva York. De hecho lo hizo, el primero de ellos fue con Victoria Norton, que la invité a curar una exposición sobre la relación de la vanguardia de los años ’60 y el arte contemporáneo. Silvia inmediatamente se puso a la orden y ayudó junto a otras personas a conseguir los fondos para hacer esa exposición.

MOD: ¿Ahí trabaron la amistad que hizo que escribieras el artículo que se publicó en Clarín donde hay una mirada crítica sobre los medios de comunicación?

GR: Primero que todo estoy consternada, es la primera vez que me salpica una muerte de tan cerca, de una persona que quiero. Me pareció problemática la manera como representan esa muerte, porque puedo entender que la familia tenga reparos o reservas, que quieran defenderse de lo que sucedió. Esto es una cosa trágica que supera cualquier cosa, pero creo que hay que tener mucho cuidado en la manera como se representa a una persona que es criminal y a una que es la víctima. Hay una distinción muy importante entre lo que es ella y el marido y, generalmente, cada vez que describen al crimen describen la biografía del marido y ella es prácticamente invisibilizada. Es indistinto. Su vida es como si no hubiera existido, es una segunda muerte.

MOD: Vos decís «describen una tipología más que a una persona»…

GR: La manera en cómo está representada ella en la noticia me parece muy problemática porque otras mujeres pueden caer en esta misma situación, entonces escribí esto pensando en la violencia de género, más allá de mi relación con ella que fue muy dulce, de una amistad muy sólida.

MOD: En tu artículo también decías que te quedaste pensando en si hubo algo que pudieras hacer para ayudarla…

GR: Eso siempre ocurre con los crímenes, uno siempre termina implicado y pienso que en este caso me salpicó un poco la sangre. Uno piensa que puede ayudar pero, ¿hasta qué punto uno puede cruzar la barrera de la vida privada si el otro no te cuenta? Por otro lado puedo ayudar a otras mujeres hablando de esto, por eso escribí el artículo con el imperativo de la ética. Del principio que no es posible que esto pase, porque hay otras mujeres que pueden terminar en la misma situación y no tiene que ver con la clase social, tiene que ver con un silencio y con una especie de complicidad colectiva, una manera de construir las relaciones personales. Se habló de una promesa, esto no es una historia de Romeo y Julieta, del amor romántico.

MOD: Lo que tu artículo dice, sin hacerlo explícitamente, es que cuando sucede en las clases altas se lo busca tapar de otras maneras, ¿no?

GR: Caen en el mismo saco sin fondo: lo genérico, lo tipológico. Se habla de una mujer que fue asesinada pero no tiene nombre, no tiene biografía, es indistinta. Es como si no hubiese tenido existencia propia. Esta persona no solamente era una gran lectora, sino que propició que con la Alianza Francesa hace años hiciera un ciclo de Camus, le gustaba la música, era una persona que le interesaba la filantropía no para posicionar los negocios del marido, sino que le interesaba realmente el arte. Tuvo una relación cercana con Marta Minujín también, ambas fuimos amigas de ella.

MOD: Era alguien de mucho compromiso y se valoraba su trabajo.

GR: Sin cuestionarlo. No solamente se comprometía. Hay una anécdota que habla mucho de ella: cuando en el MoMA se inauguró la exposición de Lygia Clark estaba en Nueva York, ella me llamó y fuimos juntas a la inauguración porque ella quería entender la relación con la psiquiatría de los experimentos que Clark hizo, y yo me senté a explicárselo. Las preguntas de ella eran muy buenas. Era una persona que se enganchaba con las cosas y quería entenderlo porque si ella quería ayudar al arte quería entender ese tipo de arte.

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