Tensiones entre la Policía Bonaerense y el Gobierno

«Un reclamo que abre múltiples frentes de conflictos»

Es inadmisible que oficiales de la Policía Bonaerense hayan rodeado la Quinta presidencial en Olivos con armas y patrulleros que les da el propio Estado. No es una manera aceptable de protestar y afortunadamente, esa forma de protestar mereció el repudio unánime por parte de todas las fuerzas políticas.

Luego, la protesta en sí misma reflejó un problema innegable, arrancando por un salario inicial de 34 mil pesos. La situación se agravó porque la pandemia terminó como los adicionales, como las horas extras en los estadios de fútbol, y significó mayor riesgo: siete mil efectivos se contagiaron. Ahora se les pide más, pero se les paga menos.

El problema también es estructural. Durante la gestión de Daniel Scioli se decidió incorporar más policías para hacerle frente a las demandas ciudadanas de inseguridad. Sumaron efectivos mal preparados, que se graduaban con apenas seis meses de instrucción; formó una fuerza de más de 90 mil personas, con un presupuesto que quedó muy acotado para financiar toda esa estructura.

El ministro Sergio Berni, que estaba muy ocupado en su promoción personal, evidentemente no advirtió que al problema estructural la coyuntura le había metido más presión. La protesta se armó a través de Whatsapp, es decir que todo el mundo sabía lo que sucedía y no le avisaron a Berni, o tal vez él no supo advertirle a Axel Kicillof lo que se venía. Esto deja a Daniel García, el titular de la Bonaerense, en una situación bastante delicada.

El presidente Alberto Fernández tuvo un mérito al convocar a los intendentes de la oposición, pero nos dejó en una situación muy incómoda. A Horacio Rodríguez Larreta le avisó por mensaje de texto que iba a solucionar el problema de Kicillof con la quita de un punto de coparticipación de la ciudad e hizo el anuncio rodeado de intendentes del PRO, a los que tomó por sorpresa. Es un poco traicionero sentar a los dirigentes de la oposición atrás tuyo y hacer un anuncio que va a perjudicar a ese espacio político sin antes haberles avisado. Fernández se excusó diciendo que no sabía que ellos no sabían.

La policía bonaerense no está desfinanciada por culpa de la Ciudad. Mauricio Macri le transfirió la Policía Federal a la Ciudad de Buenos Aires, con fondos de la coparticipación que eran de la Nación, no se los quitó a la provincia. Pero Cristina Kirchner venía insistiendo con que CABA tiene demasiados fondos, mientras que la provincia de Buenos Aires no tiene ni cloacas. Larreta sabía que se le venía un recorte, pero no sabía que se le iba a venir de golpe, de un día para el otro y con esta magnitud.

La gran pregunta que surge en este momento es si el nivel de cooperación que venían teniendo Fernández y Larreta se va a poder sostener, si este conflicto abre una nueva grieta entre oficialismo y oposición, entre porteños y bonaerenses.

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